lunes, 26 de febrero de 2007

La cotidianidad

Explicaros que básicamente he pensado en este blog como reflexión o mejor dicho..."pataleta" sobre las cosas que nos ocurren a casi todos a diario, esas cosas que sufrimos cuando ponemos un pié en la calle. Cosas de las que no te puedes quejar y que en caso de hacerlo únicamente supone un mareo burocrático tal que casi es mejor abandonar en el empeño.
No voy/vamos en este blog a solucionar ni mejorar nuestra cotidianidad ni la de nadie pero ¿no os parece que si lo decimos en voz alta (lo escribimos en este caso) nos ayudará a tener la sensación que alguien nos escucha y nos comprende?

Podría empezar dando mucha caña pero empezaremos por algo suave..........El ruido. Hoy he estado comiendo en un sitio de esos tipo buffet pero únicamente de ensaladas. Lo que en principio me iba a suponer una comida cordial y amena ha acabado convirtiéndose en un estrés y en un estado de puro nervio. Un lugar con mesas estrechas y juntas, gente moviéndose constantemente de un lado para el otro, música maquinera o rapera a un volumen considerable creo yo que hecho a propósito para que comas deprisa y te largues pronto. Ya sé, ya sé, ¿porqué voy? me apetecía ese tipo de comida, pero creo que el precio que pago (y no me refiero al coste económico) es demasiado alto para mi estado mental.
Pero pasa en casi todos los establecimientos de restauración concurridos....música a todo volumen, gente que habla muy alto, etc etc. Lo que me gustaría reivindicar es el derecho al silencio, ¿por qué cuando entro en una cafetería donde no hay casi nadie tengo que soportar a un señor o a una señora que vocifera cuando habla por el móvil? ¿Es que nadie ha aprendido nada?

1 comentario:

Carlos Garriga dijo...

Ánimo Hugo. Me gusta el enfoque de tu blog. Ahora solo te queda ponerte a escribir con un poco más de continuidad.